Desencantos

La verdad, es que no esperaba llegar a encontrar tal tesoro, un tesoro que, por cierto, le pertenecía a otro pirata. Es como si tales riquezas me hubiesen buscado a mi y no, como suele suceder, yo a ellas. El punto es que durante mucho tiempo logré hacer que mi vida fuese más 'feliz', el día me sonreía y yo podía disfrutar de los grandes placeres que siempre quise. Mi gran problema fue cuando el oro comenzó a agotarse y sólo me quedaba lo suficiente como para comprar lo más imprescindible, lo que necesitaba día a día. Finalmente, llegó el día en que se hubo acabado toda la riqueza que alguna vez poseí: me sentía vacío, por no tener tal tesoro, pero contento, por no poseer más algo que no era mío.

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