La primavera va haciendo que todo florezca. Reaparecen los colores en la ciudad y la gente va cambiando su cara. Parece que todos sonríen más que de costumbre. En Santiago de Chile son tres meses en los que desaparece el frío y resurgen los colores. Músicos, escritores, pintores y todo tipo de artistas se ven más inspirados por la vida que parece renacer en estos meses.
Los amantes siguen caminos de flores y los pajarillos parecen cantar únicamente para ellos. Los árboles dan sombra a quienes están cansados de caminar bajo un sol que poco a poco se va encendiendo más. Las flores más bellas devuelven la sonrisa a quienes se pierden en sus colores, pensando tal vez en aquella persona que conocieron hace un par de días, o en aquella a quien conocen hace ya muchos años.
En ese mismo cuadro de vivos colores, olores y melodías se cruzan las miradas, y un par se reconocen pero huyen. Muchos corazones se buscan entre la multitud, siendo pocos los que se encuentran. A pesar de esto, nadie queda solo, pues más temprano que tarde se atreven y dejan de huir para salir al encuentro.
Es así como llegan a la mente de varios de ellos, ideas respecto de la primavera, pensando en que, si ésta fuera eterna, otras palabras nacerían, otros libros se escribirían, otras canciones se compondrían...