De puro calenturiento nomás corrí tras de ella y tomé la micro. Algo tenía que me daban ganas de tenerla como mujer. Intenté agarrarle una nalga a ver como reaccionaba, porque mi viejita siempre me decía que las que se dejan toquetear es porque quieren puro. Entonces quise intentarlo, total, entre medio de toda la gente que, como rebaño, iba apretada en la hora punta no se me haría difícil hacerla piola.
Se veía tan linda ella, que al tiro empecé a pensar en un futuro, casado con ella y con cabros chicos corriendo por la casa. No quería tener muchos, así que pensé en tres nomás: dos niños y una niña. Como nunca he ganado mucha plata, no me engañé y me vi en una casa humilde, pero con mucho amor.
Por fin, después de varios intentos, logré correrle mano a la señorita. Se asustó un poco y se puso a mirar para todos lados, mientras yo me hacía el huevón y miraba una pareja de perros que hacía de las suyas cerca del semáforo en el que estábamos parados. Me quedó gustando lo acolchaditas de sus nalgas, así que intenté agarrarlas de nuevo.
¡Me había cachado! Intenté volver a hacerme el tonto, pero en cuanto devolví la vista me di cuenta de que no estaba enojada. Me guiñó un ojo y, antes de bajar de la micro, me entregó un papelito con su número. Quisiera contar lo que sigue, pero prefiero dejarlo a imaginación del lector. Quizás en mi próximo libro les cuente todo lo que hicimos y deshicimos esa noche. Queremos escribir un libro erótico a partir de la experiencia, en el que probablemente vaya ésta como historia principal, pero por ahora ¡a recoger experiencias se ha dicho!
esos amores de locomocion ya sea en el metro o en la micro son muy buenos pero fugases..... mmmm esos amores bueno mejor llamemoslos una calentura hormonal son.muy habituales hoy en dia ya que esa discripsion que haces pasa tanto en hombres como mujeres .... por que ya no estan esas mujeres cartuchas...si ellas desean tocar lo hacen igual.... ojala llege pronto marzo para que el escritor nos cuente histirias parecidas
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